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viernes, 9 de marzo de 2012

UNIDAD Nº2 (Marzo 2012)

PEDRO, EL PESCADOR DE GENTE:
Del 11 al 16 de marzo.-
¿Quién aquí ya sabe los que quiere ser cuando crezca levante la mano? Todas las profesiones son importantes. Para que vivamos bien y con salud, necesitamos de servicios de varios profesionales diariamente. Por ejemplo, ¿lo que usaríamos si no fuese por las costureras que hacen las ropas que usamos? ¿Imaginen el desayuno sin aquel pan calientito? Y como aprenderíamos si no hubiese profesores en las escuelas, ¿no es verdad? Costureras, panaderos, profesores, médicos, abogados, policiales…, estos y muchos otros profesores son importantísimos. Cada persona tienen un don, y en el futuro ustedes también descubrirán el don que tienen.
Pedro era un pescador, pero también era un grande empresario, pues él tenía una empresa de pesca con su hermano Andrés. Cierto día, Jesús los vio trabajando y dijo: "Vengan conmigo, que yo les enseñare a pescar gente." Entonces, ellos, dejaron todo y siguieron al Señor Jesús.
¿Ya vieron a alguien pescando hombres? (espere la participación) Voy a explicarles. Pescar hombres significa ganar almas para el Reino de Dios. A partir de aquel momento, Pedro y Andrés largaron la pescaría, dejaron sus barcos y todo para atrás, para tornarse discípulos. Pasaron a hablar de Dios para los sufridos y muchas personas fueron bendecidas y salvas.
Un día, Pedro y Juan fueron hasta el Templo para orar y en la puerta había un hombre que no podía andar porque nació con un defecto en las piernas. Este hombre pedía dinero para sobrevivir. Cuando vio Pedro y Juan, el hombre extendió la mano para pedir dinero. Pedro entonces lo miró al hombre y dijo: "No tengo ningún dinero, pero lo que tengo te lo doy. Por el poder del Nombre de Jesús Cristo, de Nazaret, levántate y anda." Pedro agarro en las manos de aquel hombre y lo ayudo a levantarse. ¡Vean que maravilla niños! El hombre se quedo curado en el mismo instante. Él se colocó de pie y comenzó a andar y después de eso entro en la iglesia saltando de alegría y agradeciendo el milagro que había recibido de Dios. Las personas se quedaron sorprendidas cuando vieron a aquel hombre que era mendigo, cojo que se quedaba en frente de la iglesia.
CONCLUSIÓN: Pedro, cuando era un pescador, vendía los pescados para alimentar a las personas. Como discípulo, continua alimentándolas, con la Palabra de Dios. Nosotros también debemos hacer como Pedro: hablar de Jesús para los otros amigos y llevarlos a la Iglesia. Quien aquí v a hacer esto diga "yo" ¡Eso mismo, así nosotros estaremos agradando a Dios!

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